DANTE Y LOS MALASPINA

Dante Alighieri por Botticelli

 

"Por vuestro país nunca estuve; mas ¿acaso

región hay en toda Europa donde no

seáis conocidos? De la fama que vuestra casa

honra, echan bando los señores y la comarca

de modo que lo sabe aún aquel que allí no estuvo"

(Purgatorio, VIII, v.121-126)

 

Esta evocación de Malaspina en la Divina Comedia de Dante, piedra angular de la literatura italiana, ha contribuido en inmortalizar la memoria de la familia noble en la conciencia europea, pero las razones de esta alabanza recargada, poco frecuente en la obra del poeta, son menos conocidas. Sin embargo, los versos siguientes, bastante enigmáticos, sugieren la existencia de un vínculo singular entre Dante y los Marqueses de Lunigiana.

"Uso y natura le da tal privilegio, que,

aunque el perverso jefe el mundo

tuerza,ella sola va derecho y el

mal camino desprecia."

(Purgatorio, VIII, V.130-132)

 

y sobretodo esta respuesta de Corrado Malaspina:

"Ahora vete; que antes que el Sol retorne

siete veces al lecho que el Morueco con

todas sus cuatro patas cubre y monta,

que esta cortés opinión te sea clavada en

medio de la testa con mayores clavos que los dichos

de otro, si el curso del juicio no se arresta."

(Purgatorio, VIII, V.133-139)

 

En la Divina Comedia, Dante pretende contar un viaje alegórico y místico que hubiera occurido en el año 1300. La preterición de la sombra de Conrado Malaspina está anunciando eventos que sucedieron en los años 1306-1307, cuando, de hecho, la historia personal de Dante se mezcla con la de los Malaspina.

Dante en Lunigiana

Durante años, la Lunigiana fue un territorio neutral donde se retiraban los refugiados de los partidos güelfos negros y blancos que se despedazaban en Florencia. Entre los miembros de ambas facciones alternativamente relegados o refugiados allí, no hubo sólo Ugoccione della Faggiola, amigo güelfo blanco de Dante y dedicatario del Infierno, pero también la familia Buonaparte, refugiada en Sarzana, y que migrará a Córcega siguiendo las huellas de los Malaspina. Esta región áspera y salvaje, pronto acogerá al poeta en exilio.

 

Desde 1295, Dante tiene acceso a funciones importantes en la vida florentina. Deseoso de mantener la ciudad fuera de la influencia papal, se comprometió en una carrera política que pronto le involucró en la sangrienta lucha entre güelfos negros, partidarios del poder papal, y güelfos blancos, ansiosos de preservar la democracia local, en los cuales reconocía sus aspiraciones. El drama tiene lugar en octubre de 1301, mientras Dante oficia como embajador cerca del Papa Bonifacio VIII para hacerle renunciar a sus ambiciones sobre Florencia : apoyado por el Papa, Carlos de Valois, hermano del rey de Francia Felipe el Hermoso, entra en la ciudad toscana y con la ayuda de los Negros persigue a los Blancos más prominentes que entonces dominaban la vida de la ciudad. El 27 de enero siguiente, retenido en Roma por el Papa, Dante está citado ante la justicia en su ciudad natal, acusado de apropiación indebida de bienes, despojado de sus derechos civiles y condenado al exilio. Condenado en rebeldía en marzo de 1302 y sentenciado a ser quemado vivo, nunca volvió a Florencia. Asqueado por las intrigas y la mediocridad de sus compañeros de infortunio, Dante finalmente dejó las filas de los blancos y se resolvió a "ser él mismo su propio partido."

 

Después de cuatro años de vagabundeo en el norte de Italia, Dante llega a Lunigiana donde se encuentra alojado por Malaspina. Las circunstancias y la fecha de esta recepción todavía permanecen misteriosas. Se sabe sin embargo que el 6 de octubre de 1306, Franceschino Malaspina, Marqués de Mulazzo, en nombre suyo y de sus sobrinos Moroello y Corradino, hijos de Obizzino, da oficialmente al poeta el poder para representarles en el tratado de paz de Castelnuovo con Antonio Nuvolone Camilla, obispo-conde de Luni, con quien los Malaspina estaban en conflicto por la posesión de ciertos feudos.

Dante – en el centro - en la firma del tratado de Castelnuovo (Fresco del Castillo de Fosdinovo)

Unos meses antes, Dante estaba en Verona hospedado por los Scalgeri, relacionados con los Malaspina por vía de matrimonio y relaciones políticas. Por su parte, los Malaspina conocían la fama poética de Dante, y el dolce stil novo era estimado en las cortes malaspinianas, particularmente la de Franceschino de Mulazzo. Por su lado, Dante, fiel al espíritu cortés, sabía que en el pasado la familia noble había acogido los trovadores más famosos en Oramala, y que el mismo Marqués Alberto había ejercido la poesía cortés con bastante éxito. Si las relaciones entre los Malaspina y Scalgeri ofrecen una posible explicación del viaje de Dante en Lunigiana, la presencia de su amigo el poeta Cino da Pistoia, también en exilio, tal vez no había sido ajena a su decisión. En efecto, Cino había sido también hospedado por los Malaspina, en particular Moroello, Marqués de Giovagallo, hijo de Manfredi y nieto de Corrado el Antiguo, con quiense había intimado. Una amistad que compartirá Dante, y que por lo menos era muy paradójica.

 

 

Cino da Pistoia

 

 

Dante y Moroello Malaspina

En efecto, no sólo Moroello había sido un firme partidario de los güelfos negros, sino que al frente de las tropas negras había aplastado a los blancos en la decisiva batalla de Campo Piceno en 1302. Una victoria que había provocado la caída en Florencia del partido de los Blancos, lo que Dante menciona en el canto XXIV del Infierno, donde compara a Moroello con relámpago venido del  Valle de Magra:

« Trae Marte vapor del Valle de Magra envuelto

en negras nubes; y con borrasca impetuosa y

amarga sobre el Campo Piceno cría combate;

cuando de pronto se disipará la niebla de tal

modo que todo Blanco será herido.

Esto te lo he dicho para que te duela. »

(Infierno, XXIV, v.145-151)

 

Esta amistad paradójica, trabada entorno a Cino da Pistoia y que acabó por unir dos rivales políticos, pareció poco creíble para muchos historiadores. Sin embargo, la demostran cartas enviadas por Dante a Moroello después de la primera salida del poeta de la Corte de Malaspina, entre ellas la famosa Epístola IV (Ne lateant Dominum), cuyo texto latino tiene una forma alegórica, como cifrada, que seguramente entendía Moroello. Dante había añadido su última canzone (núm. 166) "Amor, da che convien pur ch'io mi Doglia", llamada también la Montanina. Otros versos de la Divina Comédie atestiguan también, aunque menos directamente, los lazos entre el Marqués guerrero Negro y el poeta Blanco. Versos dedicados a la esposa de Moroello, Alagia, procedente de los Condes Fieschi de Génova y sobrina del papa Adriano V, poco estimado por el poeta. Dante usa la voz de este último para alabar a Alagia, distinguiéndola de los otros miembros de su familia:

« Nieta tengo allá de nombre Alagia de natural

bueno, con tal que nuestra casa no la haga con

el ejemplo malvada y ella es la única que de allá me ha quedado. ».

(Purgatorio, XIX, v.142-145)

 

Incidentalmente, Alagia era también prima del obispo de Luni cerca del cual Dante había sido enviado por Franceschino y sus sobrinos.

Según Boccaccio, famoso autor del Decameron pero también de una Vida de Dante, Moroello Malaspina fue también el dedicatario del Purgatorio, como Ugoccione della Faggiola lo fue del Infierno, y Federico III, rey de Sicilia, del Paraíso. Algunos creen que la carta dedicatoria se ha perdido definitivamente. Otros piensan por el contrario que ésta se esconde en el pasaje del encuentro de Dante con la sombra de Corrado, donde el poeta canta la gloria y la rectitud de los Malaspina y donde Corrado le contesta que dentro de pocos años Dante tendrá la oportunidad de experimentarlas.

Juan Boccaccio

 

 

Moroello Malaspina y la Divina Comedia

Si tuvo gran importancia en la vida del poeta en el exilio, la amistad del Marqués de Giovagallo también hubiera tenido un papel fundamental en la formación de la obra de Dante. Parece que no sólo Dante compuso la prosa del Banquete (Convivio) cuando estaba hospedado por Moroello, sino que, según Boccaccio, el mismo Marqués hubiera inducido Dante a proseguir la redacción de la Divina Comedia, en circunstancias singulares para decir lo menos.

 

 

Según una información que había recogido de Andrea Poggi, sobrino de Dante, Boccaccio asevera que después de que Dante había firmado el tratado de paz de Castelnuovo Magra, fueron encontrados en su casa documentos útiles para apoyar una reclamación contra la confiscación de sus bienes. Entre estos documentos figuraban siete cantos del Infierno, compuestos en latín antes del viaje de Dante a Roma. Rápidamente, los manuscritos fueron enviados a Dino Frescolbaldi, un famoso recitador de Florencia que se maravilló de ellos. Después haber investigado, descubrió que Dante estaba al lado de Moroello, y decidió escribir al Marqués, enviándole los siete cantos. El marqués les mostró a Dante instándole a continuar el poema. 

 

Siempre según Boccaccio, Dante hubiera contestado a Moroello:

"Creía que estos cuadernos se habían perdido y destruido con todos mis otros papeles cuando mi casa fue saqueada y ya no pensaba en nada de ello. Pero ya que ha agradado a Dios que no se perdieron y que acaban de enviármelos, voy a usar todas mis facultades para reanudar el trabajo, y continuar con esta obra y hacer mejor, si puedo, haciendo de otro modo "

 

La primera versión del Infierno era en latín. Así que fue prosiguiendo el texto bajo el impulso de Moroello cuando Dante decidió escribir en la lengua vernácula, una decisión crucial que haría de este poema un cimiento de la literatura italiana. Conviene también señalar que algunos años antes, otro Malaspina, Ricordano, había sido al origen del primer uso de la lengua italiana en prosa, en lo que entonces era la primera crónica de la historia de Florencia, participando así en la admisión del italiano como lengua de corte. De este modo, directa o indirectamente, en prosa y verso, Moroello y Ricordano Malaspina hubieran desempeñado un papel fundamental en lo que constituyó un importante punto de inflexión en la historia cultural, intelectual e incluso política de Italia.

 

 

Dante, Boccaccio y Petrarca por Giorgio Vasari

 

 

Dante hospedado por los Malaspina

Dante y el Marqués Moroello Malaspina (Fresco del castillo de Fosdinovo)

Entre las preguntas acerca de la estancia de Dante en Lunigiana, la de sus lugares de alojamiento sigue sin respuesta firme, y a falta de una documentación suficiente, en gran parte sujeta a la leyenda. No menos de seis castillos malaspinianos compiten por este honor: Fosdinovo, Licciana-Nardi, Malnido, Oramala, Mulazzo y Castevoli. Si tal vez no fueron los únicos - Dante hizo por lo menos dos visitas en Lunigiana – Fosdinovo y Mulazzo constituyen los candidatos más probables. El testimonio de Boccaccio, así como los frescos que adornan el vestíbulo, mantienen la memoria del paso de Dante a Fosdinovo, transmitida de generación en generación. Probablemente, fue más allí que en Giovagallo donde Moroello hubiera hospedado a Dante. Es lo mismo para Mulazzo, capital de Spino Secco y residencia de Franceschino Malaspina, quien había delegado el poeta cerca del obispo de Luni. Una torre todavía lleva el nombre de Dante.

 

 

 

Dante recibido en Fosdinovo

Tratando de revivir seis siglos más tarde las impresiones del Alighieri en Fosdinovo, el poeta Gabriele D'Annunzio escribió:

 

"Me gusta pensar que Dante, acogido por los Malaspina, tuvo una visión de la ciudad de Dios mirando los Alpes Apuanos encendidos de sol, bermejos, como salidos del fuego. (...) Digno refugio de Dante fue aquel castillo de Fosdinovo, en la altura ventosa, con sus torres redondas, su lomo invadido por hierbas salvajes, con sus escalones y us pórticos, con sus patios de piedra oscura y este armazón guerrero que los siglos no han doblado. Si el Exiliado vivió en este cuarto, estrecho y nudo como una celda, que el guarda muestra religiosamente a los visitantes, podía ver por su ventana, al final de cada día, los grandes picos de los Alpes marmolíferos encenderse y dominar el Valle de Magra ya sepultado en la sombra y el silencio. "(Oraciones, alabanzas y comentarios)

 

 

Gabriele D’Annunzio

En 1311, Dante volvió un tiempo en Lunigiana junto con Franceschino Malaspina, llegado a vicario imperial en Parma de Enrique VII, en quien Dante había puesto sus esperanzas. Moroello, quien ocupaba el mismo cargo en Brescia, también trató de ayudar a su amigo poeta, como lo hubiera hecho antes intercediendo en favor de Dante cerca del  gobierno de Florencia, sin éxito.

 

Entonces, ¿podemos aprobar las líneas irónicas que Voltaire dedica a Dante y sus patrocinadores en su Diccionario filosófico?

 

"Se añade que el emperador Enrique VII, 

por gibelino que fuese, no hizo nada por él; 

que se fue cerca de Federico de Aragón, 

rey de Sicilia, y que regresó de allí tan pobre como fue. 

No tuvo más remedio que los marqueses 

de Malaspina y el Gran Khan de Verona. 

El marqués y el gran kan no le indemnizaron; 

murió pobre en Rávena, a la edad 

de cincuenta y seis años "

 

Sentencias que no se pueden separar de un juicio lapidario sobre la obra del poeta toscano, evidentemente contradicha por la posteridad:

 

"Fue en estos lugares distintos donde 

compuso su Comedia del Infierno, del 

Purgatorio y del Paraíso: ese revoltijo 

fue considerado como un hermoso poema épico"

 

Como una despedida discreta, en 1314 Dante recuerda su apego a la Lunigiana y sus maestros en estos versos sencillos del Paraíso:

 

"De aquel valle ribereño fui yo, 

entre Ebro y Macra, que por breve 

espacio separa del Toscano al Genovés. »

(Paraíso, IX, 88-90)