ALESSANDRO MALASPINA (1754-1810)


Alejandro nace en Mulazzo, Toscana, el 5 de noviembre de 1754, de Carlo Morelo Malaspina, marqués de Mulazzo, y de Caterina Meli Lupi de Soragna, sobrina del virrey de Sicilia Giovanni Fogliani Sforza.

Después de una infancia pasada en Palermo con su tío abuelo, se trasladó a Roma en 1765 para estudiar en el Colegio Pío Clementino. Al final de sus estudios en 1773, se unió a la Orden de Malta. Permaneció un año en la isla, donde aprendió el arte de la navegación, antes de seguir a su tío a la corte de España. En 1774, ingresó en la Real Academia de Marina de Cádiz como guardiamarina. En 1775-1776, participó en varias operaciones en el Mediterráneo (sitios de Melilla y Argel), antes de realizar entre los años 1777 y 1788 misiones de exploración y de comercio, que lo llevaron a las Filipinas tres veces.  Rapidamente,  subió los grados de la marina española, destacandose en los diversos mares del globo y durante el asedio de Gibraltar contra los ingleses en 1780. 

A finales de la década, con su amigo José de Bustamante y Guerra, propuso al rey Carlos III una expedición político-científica a través de todas las posesiones del imperio español.De acuerdo con el espíritu de la Ilustración, la expedición tiene como meta de mostrar el panorama de las poblaciones y recursos  del imperio español para tener de ellos el conocimiento más exacto posible. Para preparar su expedición, Alejandro se rodea de numerosos científicos europeos que embarcan con él en Cadiz el 30 de julio de 1789 a bordo de las fragatas “la Atrevida” y “la Descubierta”.

Tras un viaje de 52 días, los dos buques llegaron frente a la costa de Montevideo el 20 de septiembre. Después de bordear las costas sudamericanas, pasaron el Cabo de Hornos y navegaron hasta las costas mexicanas, donde se separaron. Llegado al puerto de Panamá, Alejandro estudió la posibilidad de un canal que permitiera el paso rápido de los buques entre el Atlántico y el Pacífico. Luego reemprendió su exploración de las costas americanas en busca del paso del noroeste para llegar al Atlántico desde el Pacífico a través de las islas del norte de Canadá. No más que James Cook antes de él encontró este pasaje, finalmente descubierto en 1906 por Roald Amundsen.

Llegado a Alaska, se paró en la isla de Vancouver, donde firmó un tratado de amistad con la población local. Las dos fragatas siguieron juntas su rumbo a través del Pacífico, explorando las Islas Marshall, Marianas y Filipinas, Macao, Nueva Zelanda y Sydney, antes de atravesar nuevamente el océano. Después de haber pasado el Cabo de Hornos de nuevo, llegaron a Cádiz el 21 de septiembre 1794. Malaspina regresó a España con una suma de conocimientos inigualada hasta el momento. En efecto, cartógrafos, botánicos, naturalistas, astrónomos habían recolectado una cantidad considerable de nuevos datos, obtenidos gracias a  contactos con las poblaciones, las autoridades políticas y los científicos locales. Nuevos mapas, numerosos dibujos y colecciones de especies botánicas y minerales fueron presentados, y las informaciones registradas en cada parada permitieron una comprensión más profunda de los pueblos del imperio. Con esta masa de datos inéditos, una nueva visión del imperio fue presentada al monarca, desde la descripción de las poblaciones hasta los recursos económicos, pasando por el inventario de todas las riquezas de las colonias españolas. Organizador y jefe de la expedición, Alessandro Malaspina había dejado la mayor libertad de investigación a los científicos y los artistas que le acompañaron.  En el mes de Diciembre, el rey Carlos IV recibió a Alejandro en el Escorial, nombrándole brigardier unos meses más tarde. El navegador presentó después un informe político confidencial (Viaje político-científico alrededor del Mundo, 1794) en el cual expresó sus ideas y críticas acerca de la gestión del imperio, para permitir la modernización de un sistema Colonial exhausto. Particularmente, proponía conceder una amplia autonomía a las colonias y, siguiendo el modelo británico, la creación de una vasta confederación de estados basada en el comercio y los intercambios, así como la instauración de la tolerancia religiosa y la de reforma una administración pesada y corrupta. Sin embargo, este reformismo inteligente e ilustrado provocó inquietudes, sospechas e intrigas. En noviembre 1795, Alejandro Malaspina fue acusado por Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV, de ser un revolucionario y conspirar contra la Corona.  Llevado a los tribunales, fue condenado a diez años de cárcel en el castillo San-Anton de la Coruña. Esta condena obligó a sus colaboradores a suspender sus trabajos, que guardaron en el cajón por varios años. Mientras estaba en prisión escribió varios tratados de economía, estética así como críticas literarias.

Relajado en 1802 bajo presión de Napoleón, regresó a su tierra natal, donde fue activo en cuestiones políticas locales. En 1805 llegó a ser miembro del Consejo de Estado del Reino de Italia, creado aquel año por Napoleón, y se le encargó la responsabilidad de organizar un cordón sanitario entre el Reino de Italia y el de Etruria, donde una epidemia de fiebre amarilla golpeaba Livorno. Alessandro Malaspina murió en la ciudad de Pontremoli en abril de 1810, cerca de Mulazzo donde había nacido. El famoso navegador dio su nombre a un glaciar en Alaska, así como a un estrecho y una península en Columbia Británica (Canadá).